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¿Podría una norma ISO reducir el nivel de corrupción en las organizaciones?©

¿Están seguros de que pueden afirmar con certeza que nunca han cometido el pecado de la corrupción?Todos los días y a toda hora una persona o una entidad llámese del sector público o privado pueden estar ejecutando una de las actividades más destructivas en una sociedad: el soborno.

 

Una de las frases célebres de Rousseau determina que: “todas las personas nacen honestas” 1 , sin embargo conforme van creciendo y desenvolviéndose en su entorno, es probable que algunas se desvíen por caminos diferentes al correcto y buscan el más sencillo para lograr satisfacer sus propósitos personales o facilitar su existencia dentro de un contexto en específico.¿En este caso, qué sentido tiene el soborno en sí mismo? Recibir un beneficio a cambio de una ayuda que solo favorece a unos cuantos y a la vez perjudica a muchos.En el entorno organizacional, existe una mala práctica denominada: fraude ocupacional, que se constituye en el “ acto intencional de utilizar la posición que se ocupa en una organización para procurar el enriquecimiento personal mediante el uso indebido de los bienes, recursos o información de la empresa para la cual se trabaja.2

 

Un colaborador dentro de su entorno empresarial o un ciudadano del común estaría distante de cuestionar a los sobornadores o quienes incurran en estos hechos, si su proceder cotidiano es igual, pensemos en el ejemplo de las personas que no ejecutan su labor o que facilitan un trámite a cambio de la promoción de un cargo o la obtención pecuniaria por ello, ¿Tendrían la autoridad moral para hacerlo?

 

Y aunque en tiempos de antaño, por las limitaciones tecnológicas era muy difícil su detección, ahora las redes sociales se han encargado de colocar al descubierto los más reprochables hechos de corrupción y soborno, lo cual ha permitido que algunos sectores de la sociedad todavía honestos repudien estos hechos y logren la intervención de la justicia y ejerza castigos sobre quienes han causado este mal.

 

No obstante, en algunos casos la penalización por estos delitos no es lo suficientemente rigurosa y aun persiste la existencia de sobornadores consentida por algunos servidores o miembros de organizaciones. A la vez que las herramientas tecnológicas puedan ayudar a su denuncia,  también facilitan u optimizan formas de camuflaje para que este mal se convierta en un cáncer silencioso que sigue azotando el desarrollo de organizaciones modelo.

 

En medio de esta tendencia de búsqueda de controles, la Organización Internacional de Estandarización (ISO), ha publicado la Norma ISO 37001 “Sistemas de Gestión Anti soborno, Requisitos con orientación para su usola cual tiene una serie de lineamientos que permiten a las Organizaciones abordar y gestionar los diferentes aspectos que minimicen el riesgo de Soborno en las Entidades.

 

La inclusión de un Sistema de Gestión Anti Soborno  permitiría crear controles tendientes a que todos aquellos actores que intervienen en una Organizaciòn manejen un mismo idioma y logren minimizar y detectar algún riesgo de Soborno.

 

En 10 capítulos la norma identifica aspectos que toda entidad debería tener para garantizar la implementación eficaz de esta Norma Internacional, sin embargo, se podría preguntar: ¿Realmente la implementación de esta norma puede ayudar a que se reduzca o elimine el riesgo de Soborno? Ante este cuestionamiento se podrán encontrar diversas respuestas, no obstante, la inclusión de este Estándar no exime a las organizaciones de contar con una Cultura de buen gobierno en términos de evitar los impactos ocasionados por incidentes relacionados con Corrupción, soborno y otros delitos que afecten la estabilidad de los negocios, marca y desempeño de las empresas.

 

Ahora bien, las buenas intenciones de ISO y de otras instituciones a nivel mundial no son suficientes si los valores de las personas no van en la misma vía. Una sola persona hace la diferencia, si esta accede a cometer este tipo de delitos todo su entorno (familiar, laboral) se verá afectado de forma negativa. Por el contrario, si una persona hace esa diferencia de forma positiva, su entorno estará envuelto en una actitud distinta que permitirá que la honestidad y los buenos principios prevalezcan.

 

Se hace prioritaria además de la implantación de los sistemas de gestión basados en estas normas, la adopción de buenas prácticas organizacionales, una de ellas podría ser la perfilación del rol del officer compliance o la puesta en marcha de las líneas éticas, sólo por enunciar algunos ejemplos.

 

En conclusión, si cada persona desde su entorno hace su aporte por pequeño que sea, contribuye a que la honestidad sea el baluarte principal que ayudará a que las Organizaciones se blinden del peligro que implica la corrupción.

 

 

1.   Rosseau, J. El contrato social. Recuperado de http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/Colecciones/ObrasClasicas/_docs/ContratoSocial.pdf

2. Morales Tobón A. El fraude ocupacional. Articulo tomado del diario  EL COLOMBIANO. Recuperado de http://www.elcolombiano.com/historico/el_fraude_ocupacional-AGEC_32651

 

*El autor invitado es Ingeniero de Sistemas especialista en Ingeniería de Software. Cuenta con una trayectoria de más de 15 años  en la implementación y mejora de Sistemas de Gestión de Calidad, Continuidad de Negocio, Seguridad, Salud en el Trabajo y Medio Ambiente en Empresas principalmente del Sector Tecnológico. 

 


 

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